Helado

Los helados están cada vez más presentes en nuestras dietas por sus propiedades refrescantes sobre todo en el caluroso verano. Esta tradicional elaboración ha ido evolucionando, con el paso de los años, hasta conseguir un sofisticado proceso de elaboración, que además posibilita la creación de un sinfín de sabores para degustar y satisfacer los más exquisitos paladares.

Como hemos comentado anteriormente, el proceso es algo sofisticado que vamos a describir:

En primer lugar, y como en cualquier receta, se seleccionan las mejores materias primas para elaborar el helado. Estas materias son principalmente: leche, crema, manteca, agua y azúcares. Esta mezcla se hace en una máquina que se denomina pasteurizador. Aquí se somete la mezcla a cambios bruscos de temperatura para conseguir con ello la destrucción de bacterias que pueden ser dañinas para el organismo. Las temperaturas que se aplican rondan los 85º y los 4º.

Para evitar que se formen grumos, la mezcla es sometida a altas presiones que disuelven los posibles cúmulos que se hayan formado de las materias primas utilizadas. Queda con ello una crema homogénea.

La fase de maduración dura alrededor de 24 horas. En esta fase se le aplica el sabor que se le quiere dar y queda en reposo a una temperatura de 4º/6º en el que las materias primas van cogiendo el sabor, olor, color que se le quiere dar.

Para finalizar pasa por el proceso de congelación que como su nombre indica lo que hará será congelar la crema que hemos obtenido del proceso de maduración. Se somete a baja temperatura también y ya se le da la forma deseada. Se empaqueta y listo.

Imagen: visualpani | SXC

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